Invitados de honor

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viernes, 22 de mayo de 2009

Ahora que nada tengo… que nada espero y nadie me aguarda,

que nada busco ni nada deseo, que nada existe ni nada me salva.

Ahora que nada vale lo que dicen, que nada hay que la pena valga.


Ahora que siento el corazón latente

presa de una tristeza infinita que,

con fríos grilletes y pesados eslabones,

lo encadena indefinidamente a un muro húmedo

que refleja un manto de lágrimas dulces…

sí, ahora recuerdo que viví un día.


Ahora que siento una sustancia,

un barro gélido, viviente, extraño,

que enloda el fondo de mis pulmones

como se enloda una alcantarilla,

y no permite el paso del aire puro

a todos mis rincones de ambientes cargados…

sí, ahora recuerdo que viví un día.


Porque qué es vivir sino sentir la dicha

que un día sentí y ahora he perdido,

qué es vivir sino sentir el latir

que ya no se oye en mi corazón abatido.

miércoles, 20 de mayo de 2009

No sabrás nunca

por qué los ojos se esconden tras los párpados,

por qué revolotean las manos al son de otro latir,

por qué un cuerpo busca otro cuerpo.


No sabrás nunca

por qué las palabras hieren como dagas,

por qué acarician como un susurro,

por qué se entrecorta la respiración.


No sabrás cómo llegó ni cómo lo perdiste.

No sabrás qué significa.

No sabrás quién soy.


El día se apaga,

El amor se acaba.

...Y yo me voy.


No sabrás nunca.

domingo, 17 de mayo de 2009

.


Tiene el pelo largo
del color de la cerveza
Dorado
con algunos cabellos más claros
Como si se los hubiera pintado el sol
Y tiene los ojos grandes
Y llenos de agua del mar.

Tiene el cuerpo decorado
Con signos mágicos y dibujos
Y le golpea en el pecho la furia
De un viento frío devastador.

Jamás lo admitirá pero yo sé
Que es su propio fuego el que le devora
Y le quema la sangre
y le consume
Y no le deja dormir.

Un glaciar en el cielo
Y una hoguera en la tierra
El acero está templado
La espada desenvainada.

El odio.
La desconfianza.
Y yo.
.

jueves, 19 de febrero de 2009

tu sombra


Cómo miraban mis ojos a tu sombra
peinarse, en la pared.
Tu pelo,
más negro que la sombra de tu pelo,
más brillante que mis ojos que te miran peinarlo.
Que pasen las horas,
mientras contemplo los movimientos de tu sombra.
Mientras la mía la observa
furtivamente.

martes, 30 de diciembre de 2008

Bukowski, una vez más

Confesión

Esperando la muerte
Como un gato
Que va a saltar sobre
La cama

Me da tanta pena
Mi mujer

Ella verá este
Cuerpo
Blanco
Rígido
Lo zarandeará una vez y luego
Quizás
Otra:

"!Hank!"

Hank no
Responderá.

No es mi muerte lo que
Me preocupa, es mi mujer
Que se quedará con este
Montón de
Nada.

Quiero que
Sepa
Sin embargo
Que todas las noches
Que he dormido a su lado

Incluso las discusiones
Más inútiles
Siempre fueron
Algo espléndido

Y esas difíciles
Palabras
Que siempre temí
Decir
Pueden decirse
Ahora:

Te amo.

-Charles Bukowski-