Invitados de honor
jueves, 28 de mayo de 2009
viernes, 22 de mayo de 2009
Ahora que nada tengo… que nada espero y nadie me aguarda,
que nada busco ni nada deseo, que nada existe ni nada me salva.
Ahora que nada vale lo que dicen, que nada hay que la pena valga.
Ahora que siento el corazón latente
presa de una tristeza infinita que,
con fríos grilletes y pesados eslabones,
lo encadena indefinidamente a un muro húmedo
que refleja un manto de lágrimas dulces…
sí, ahora recuerdo que viví un día.
Ahora que siento una sustancia,
un barro gélido, viviente, extraño,
que enloda el fondo de mis pulmones
como se enloda una alcantarilla,
y no permite el paso del aire puro
a todos mis rincones de ambientes cargados…
sí, ahora recuerdo que viví un día.
Porque qué es vivir sino sentir la dicha
que un día sentí y ahora he perdido,
qué es vivir sino sentir el latir
que ya no se oye en mi corazón abatido.
miércoles, 20 de mayo de 2009
No sabrás nunca
por qué los ojos se esconden tras los párpados,
por qué revolotean las manos al son de otro latir,
por qué un cuerpo busca otro cuerpo.
No sabrás nunca
por qué las palabras hieren como dagas,
por qué acarician como un susurro,
por qué se entrecorta la respiración.
No sabrás cómo llegó ni cómo lo perdiste.
No sabrás qué significa.
No sabrás quién soy.
El día se apaga,
El amor se acaba.
...Y yo me voy.
No sabrás nunca.
miércoles, 13 de mayo de 2009
el camino
Aquí muero, este es el final. Pero no estoy triste porque, como veréis, éste es también el principio, donde renazco y todo puede volver a comenzar.
Veréis, os contaré algo sobre mí, todo empezó en un pequeño claro de un bosque de árboles de profundas raíces y frondosas copas, donde hacían sus nidos pájaros de multitud de especies diferentes. Siempre se oían trinos y gorjeos repletos de vida y regocijo que alegraban a todo ser viviente que anduviera por aquellos parajes. A aquellas aves cantarinas les gustaba mucho este lugar pues los árboles eran muy verdes y fragantes, y el claro estaba alfombrado de hierba fresca que escondía pequeños insectos entre sus briznas y las flores crecidas, donde se posaban coloridas mariposas.
Era un lugar bendecido por la armonía y la quietud, siempre iluminado durante toda la primavera por un disco de oro cuya luz sorteaba las ramas de la arboleda y se dejaba caer hasta el mullido suelo.
He aquí que, enclavada en este remanso de verdor, había una casita donde vivía una señora con los años pintados en el pelo y la pena asomada ala mirada. Una vez oí decir a alguien que era una bruja pero yo sé que esto no es cierto, solamente es que le gustaba la soledad, y eso no es malo, ¿verdad que no? Yo he visto muchas cosas, mucha gente, pero siempre he estado solo, y nadie dijo nunca de mí que sea una bruja.
En fin, como os iba contando, esta mujer mayor es la que me dio vida, ella me creó porque cuando ella llegó aquí yo todavía no estaba, y desde entonces comencé a estar. ¿Qué otra explicación puede haber? Fueron sus pasos vacilantes los que me dieron lugar a fuerza de caminar día tras día de la casa al arroyo, del arroyo a la casa. Porque no muy lejos corría un riachuelo, por si no os lo había dicho aún, para hacer todavía más bonita la estampa.
Es verdad que no fueron tiempos muy emocionantes los de aquellos días, pero fueron mis primeros tiempos, sencillos y alegres, y me gustaba aquel claro y el arroyo que fluía inexorable, con sus murmullos de agua. Estaba muy tranquilo allí, bajo la sombra de los jóvenes árboles, en la pacífica compañía de los animales silvestres.
Pero no estábamos solos, había más gente que acudía a recoger agua cristalina del arroyo para llevarla hasta sus casas, en la aldea cercana al bosquecillo, y hasta allí me llevaron sus pasos, ligeros a la ida, lentos por ir cargados a la vuelta, y la frecuencia de sus múltiples viajes a por el necesario líquido.
Fue allí donde tuve algunos de mis momentos oscuros, pues no pasaron desapercibidos para mí los instintos de la pequeña porción de humanidad contenida en aquel pueblecito. La paz y la tranquilidad se transformaron en este punto en ajetreo ruidoso, idas y venidas apuradas, correteos de niños. Al principio no comprendí esta alteración sin motivo aparente y, acostumbrado a la quietud de mi claro, me molestaban sobremanera los gritos, las palabras, el escándalo que formaban las personas, mas después comprendí , o aprendí, que en esto residía su naturaleza.
Desde entonces he tenido contacto con muchos tipos de personas, algunas de buen corazón y carácter benévolo, y otras no tanto. He vivido y visto mucho, pero todavía no soy capaz de aceptar que haya gente que arranque las flores de mis veredas, que tale los árboles que nos dan sombra, o que llenen de surcos mi existir. Amo, sin embargo, a aquellos que encuentran y persiguen su objetivo en mi discurrir. Aquellos que me encuentran ya nunca andarán perdidos. Aquellos que comprenden el verdadero sentido de lo que soy me recorren con respeto al encuentro de lo que les depare la vida, y no importa demasiado si caminan a ciegas porque saben que bajo sus pies estoy yo, y esto basta para guiar su pasos decididos.
jueves, 16 de abril de 2009
Soy puro cine
Acabo de darme una ducha. El agua estaba tan caliente que me enrojecía la piel.
La última vez que me duché fue hace 3 días. Bueno. Tampoco estaba tan sucia. En fin, no es como si hubiera estado picando piedras, he estado en casa leyendo, usando el ordenador y viendo películas. He estado poniéndome ropa limpia.
Aun así, después de tres días me sentía, si no sucia, sí como tras una convalecencia, algo pastosa y con ganas de refrescarme. La ducha caliente se convierte en una paradoja.
Llevo bragas de abuela. Siempre me pongo bragas de vieja cuando tengo el periodo. No sé, me siento más protegida, y así celebro el fin de la regla volviendo a usar bragas bonitas. Antes llevaba bragas de vieja siempre, cuando no hacían ropa interior bonita para las gordas.
Llevo puestos un calcetín blanco y otro negro. Son los únicos sin agujeros que he encontrado, pero al menos son del mismo tipo, pertenecen a la misma familia de un pack de tres calcetines deportivos del número 41, 10%acrílico, 90% algodón. De todos modos mis pies no entienden de colores.
Puede que penséis que para ser una mujer soy bastante desastrosa. Pero el frio, el dolor de vientre y yo sabemos que eso es verdad solo en parte.
viernes, 27 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
tu sombra
viernes, 13 de febrero de 2009
Algunos años más tarde les di otro pequeño susto a mis padres pero no fue culpa mía, de verdad. Estaba jugando con mi “amigo imaginario”. No sé por qué mi familia se empeña en decir que es imaginario, que yo lo vea y ellos no no quiere decir que sean imaginaciones mías. En fin, resulta que estábamos jugando a un juego nuevo que él había inventado. Lo habíamos llamado: “¿Quién es el más valiente?” Yo quería ganar así que cuando me dijo que la prueba consistía en probar a qué sabe la lejía no me lo pensé dos veces. Abrí el armario donde mi madre guardaba los productos de limpieza y le di un buen trago. Aquel día me hicieron el primer lavado de estómago. Todavía me duele la tripa de pensarlo pero no estoy enfadado, sé que sólo fue un accidente. ¿Por qué iba a querer hacerme daño mi mejor amigo?
Cuando tenía once años aún seguía conmigo, a pesar de que a mis padres no les gustaba nada que yo siguiese empeñado en tener un “amigo imaginario”. Decían que ya era mayor para esas cosas. Pero me lo pasaba también con él… Gracias a él nunca me he sentido solo. Nos encantaba jugar a pillar por la azotea, y también hacer competiciones para ver quien aguantaba más buceando sin salir a respirar. Hasta que me enfadé con él por hacerme la zancadilla cuando caminaba haciendo equilibrios sobre el borde del muro que rodea mi casa. Desde entonces noto que ha cambiado; es más duro conmigo, más exigente, como si estuviera ya harto de mí. Me pide cosas cada vez más complicadas. Como el otro día, cuando me propuso que saltáramos dentro de este pozo para ver si encontrábamos algo interesante dentro. A mí no me pareció una buena idea, pero pensé que a lo mejor así le podría demostrar que confío en él. Por eso hago todo lo que me pide, para ver si así se le pasa el enfado, porque no quiero que se vaya y me deje solo. No sabría qué hacer sin él.
Ahora estoy algo más contento, seguro que las cosas volverán a ser como antes, aunque también estoy un poco preocupado. Hay sangre, y me cuesta respirar. Creo que me he roto una costilla como la otra vez. Él dice que no pasa nada, que no me preocupe, pero… tengo miedo y hambre. Dice que si me trago mi propia lengua aguantaré algunos días más, a lo mejor los suficientes hasta que alguien nos encuentre y nos ayude a salir de este pozo. Tengo miedo de hacerlo pero… ¿Y si se enfada y me deja aquí?
sábado, 6 de septiembre de 2008
Que en la soledad de mis oscuridades nocturnas
acechas con tu presencia latente
y bajo un silencio estridente me entierras.
No soporto la calidez de tu aliento
que absorbe mis pensamientos puros
como si de un ladrón de sueños se tratase.
Atenazas mi corazón entre garras húmedas y agobiantes
que escarban lánguidas entre mis ilusiones,
arrancando todo lo que de provecho encuentren.
Huyo del filo de tu amor cortante
como quien huye del tronido de un volcán rugiente
mas ¿dónde esconderse de tu alma helada?
¡Maldito seas, amor no correspondido, amor ausente!
¡Vete y deja libre mi noche solitaria!
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el mar
