Invitados de honor
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
viernes, 19 de junio de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
Decía el escritor y periodista Gonzalo Figueroa, en uno de sus artículos en el diario de Cádiz, que las marchas exhibicionistas por el orgullo gay (copio textualmente) le producen repelencia y una dosis importante de vergüenza ajena. Que para una mayoría de heterosexuales, las manifestaciones de esa calaña perjudican la imagen del activista serio por lo que tienen de ostentosas, arrogantes y groseras. Y agrega que si se reemplaza la seriedad elegante por la vulgaridad, arriesgan que ésta les devuelva al gueto.
Sin embargo, en el carnaval, miles de heterosexuales se zambullen en la vulgaridad y la grosería, sin peligro de que nadie les devuelva a ningún gueto. O acaso no se disfrazan multitud de hombres de mujer, se ponen tetas postizas, ligueros, medias y maquillaje, y se levantan las faldas para enseñar las bragas? Y las mujeres? Se congratulan en exhibirse prácticamente desnudas, del mismo modo que los gays en sus cabalgatas, meneando éstas sus traseros y senos, por decirlo finamente, hasta más no poder.
Por qué tienen que avergonzarse unos y no otros? Porque unos son homosexuales y los otros “normales”, claro.
En otro artículo se hace eco de que un semanario arzobispal mexicano sostuvo en uno de sus números que “las mujeres con fuertes convicciones religiosas… están más satisfechas sexualmente que las ateas que además tienden a la promiscuidad y acaban practicando la infidelidad”.
En mi opinión están más satisfechas porque no conocen otra cosa! Por no mencionar que dudo mucho de la sinceridad de sus declaraciones, que seguramente serían ante un hombre y siempre teniendo en cuenta que las mujeres muy religiosas no hablarán tranquilamente de estas cosas, cuanto menos alegremente y sin tapujos.
La promiscuidad puede deberse implemente a que no te veas obligada a permanecer atada de por vida a un hombre que puede fácilmente ser un gañan misógino e insensible, como les ha pasado a muchas con fuertes convicciones religiosas. Dejar al impresentable por otro ya es considerado promiscuidad por la iglesia.
En cuanto a que las ateas acaban practicando la infidelidad... no tengo datos estadísticos, pero dudo bastante de que eso sea verdad pero teniendo en cuenta que para la iglesia todas las ateas somos poco menos que unas adoradoras del demonio y sus prácticas...
Y de los hombres no tiene el arzobispado nada que decir, verdad? Qué cosas.
Y simultáneamente Gonzalo Figueroa se entera de que una joven y brillantísima astrónoma norteamericana, destinada en Chile y sin ninguna experiencia en el sexo decidió practicar con el modestísimo limpiador del local (no sé a qué viene tanto entusiasmo por la calidad de las respectivas profesiones o niveles sociales). Sus altos ingresos le permitieron comprar los servicios del humilde chilenito llevándoselo consigo a USA. Con ello -dice el señor Figueroa- rompió la convivencia matrimonial del trabajador, que dejó mujer y dos hijos.
Ay, si, pobre chilenito trabajador, la culpa sin duda fue de la malvada norteamericana de alto poder adquisitivo. En ningún caso el hombre se vendió y dejó atrás familia por gusto. De hecho la astrónoma le puso una pistola en la cabeza para practicar el sexo. Maldita bruja rompe-matrimonios…
Anda que no se le nota por dónde cojea al señor Figueroa
Sin embargo, en el carnaval, miles de heterosexuales se zambullen en la vulgaridad y la grosería, sin peligro de que nadie les devuelva a ningún gueto. O acaso no se disfrazan multitud de hombres de mujer, se ponen tetas postizas, ligueros, medias y maquillaje, y se levantan las faldas para enseñar las bragas? Y las mujeres? Se congratulan en exhibirse prácticamente desnudas, del mismo modo que los gays en sus cabalgatas, meneando éstas sus traseros y senos, por decirlo finamente, hasta más no poder.
Por qué tienen que avergonzarse unos y no otros? Porque unos son homosexuales y los otros “normales”, claro.
En otro artículo se hace eco de que un semanario arzobispal mexicano sostuvo en uno de sus números que “las mujeres con fuertes convicciones religiosas… están más satisfechas sexualmente que las ateas que además tienden a la promiscuidad y acaban practicando la infidelidad”.
En mi opinión están más satisfechas porque no conocen otra cosa! Por no mencionar que dudo mucho de la sinceridad de sus declaraciones, que seguramente serían ante un hombre y siempre teniendo en cuenta que las mujeres muy religiosas no hablarán tranquilamente de estas cosas, cuanto menos alegremente y sin tapujos.
La promiscuidad puede deberse implemente a que no te veas obligada a permanecer atada de por vida a un hombre que puede fácilmente ser un gañan misógino e insensible, como les ha pasado a muchas con fuertes convicciones religiosas. Dejar al impresentable por otro ya es considerado promiscuidad por la iglesia.
En cuanto a que las ateas acaban practicando la infidelidad... no tengo datos estadísticos, pero dudo bastante de que eso sea verdad pero teniendo en cuenta que para la iglesia todas las ateas somos poco menos que unas adoradoras del demonio y sus prácticas...
Y de los hombres no tiene el arzobispado nada que decir, verdad? Qué cosas.
Y simultáneamente Gonzalo Figueroa se entera de que una joven y brillantísima astrónoma norteamericana, destinada en Chile y sin ninguna experiencia en el sexo decidió practicar con el modestísimo limpiador del local (no sé a qué viene tanto entusiasmo por la calidad de las respectivas profesiones o niveles sociales). Sus altos ingresos le permitieron comprar los servicios del humilde chilenito llevándoselo consigo a USA. Con ello -dice el señor Figueroa- rompió la convivencia matrimonial del trabajador, que dejó mujer y dos hijos.
Ay, si, pobre chilenito trabajador, la culpa sin duda fue de la malvada norteamericana de alto poder adquisitivo. En ningún caso el hombre se vendió y dejó atrás familia por gusto. De hecho la astrónoma le puso una pistola en la cabeza para practicar el sexo. Maldita bruja rompe-matrimonios…
Anda que no se le nota por dónde cojea al señor Figueroa
miércoles, 25 de febrero de 2009
Esta misma semana leía un artículo de Carlos Herrera en XL Semanal, la revista de ABC, titulado "Raphael, el más". Nunca compro ABC porque me parece un periódico de lo más fascista, como pude comprobar una vez más, pero este domingo traía de regalo la película "Las Vírgenes Suicidas", de Sofía Coppola, que deseo ver desde hace tiempo y que se vino a casita conmigo por dos euros de nada.
EN cuanto al artículo, éste trataba de un asiduo comprador de discos de rock y un dependiente asombrado por la última petición del susodicho: el último de Rapahel. En fin, comienza una disertación en la que el cliente se presenta como un tipo muy enrollado, un rockero de los de antes que empieza a excusarse patéticamente y a explicar por qué el hecho de que le guste Raphael le hace aún más enrollado.
O eso se cree él. Porque este alter ego de Carlos Herrera sale del paso con nula credibilidad. Que no por hacer desfilar una ristra de nombres significa que se sepa de lo que se está hablando y yo no me creo en absoluto que él sea el empedernido rockero que prentende ser.
Más que nada porque ningún fan de Bunbury escribiría "Bumbury". Porque ningún seguidor de David Coverdale le llamaría David Coverdale's. Y porque, desde luego, nadie a quien le entusiasme y recomiende encarecidamente "Child in Time", de Deep Purple, le cambiaría el nombre por "Sweet Child in Town".
Ya puestos lo que me extraña es no haber leído otras abominaciones como "Deep Purpel" o "Asel Rose"... ¬¬
Creo que el señor Herrera no sabe de lo que habla, creo que de todos los músicos mencionados el único que realmente escucha es Raphael. Y en fin, yo le diría que querer hacerse el moderno no es moderno para nada, y que hacerse el entendido no le da un valor añadido a su opinión, y menos si se le ve el plumero a cada frase.
EN cuanto al artículo, éste trataba de un asiduo comprador de discos de rock y un dependiente asombrado por la última petición del susodicho: el último de Rapahel. En fin, comienza una disertación en la que el cliente se presenta como un tipo muy enrollado, un rockero de los de antes que empieza a excusarse patéticamente y a explicar por qué el hecho de que le guste Raphael le hace aún más enrollado.
O eso se cree él. Porque este alter ego de Carlos Herrera sale del paso con nula credibilidad. Que no por hacer desfilar una ristra de nombres significa que se sepa de lo que se está hablando y yo no me creo en absoluto que él sea el empedernido rockero que prentende ser.
Más que nada porque ningún fan de Bunbury escribiría "Bumbury". Porque ningún seguidor de David Coverdale le llamaría David Coverdale's. Y porque, desde luego, nadie a quien le entusiasme y recomiende encarecidamente "Child in Time", de Deep Purple, le cambiaría el nombre por "Sweet Child in Town".
Ya puestos lo que me extraña es no haber leído otras abominaciones como "Deep Purpel" o "Asel Rose"... ¬¬
Creo que el señor Herrera no sabe de lo que habla, creo que de todos los músicos mencionados el único que realmente escucha es Raphael. Y en fin, yo le diría que querer hacerse el moderno no es moderno para nada, y que hacerse el entendido no le da un valor añadido a su opinión, y menos si se le ve el plumero a cada frase.
lunes, 26 de enero de 2009
Incredulidad
Tres libros me llevé el viernes de la biblioteca. En préstamo, claro. No me gusta llevarme uno o dos, prefiero llevarme tres, y porque no dejan sacar más de una vez, que si no..
En fin, a lo que voy.. soy un poco cotilla, lo confieso. Cuando alguna persona viene a devolver un libro, quiero saber cuál es. Y cuando yo me llevo uno, miro siempre cuánta gente lo ha leído antes que yo. No me alargaré, que hoy estoy algo espesa. La sorpresa viene cuando cojes El Gran Gatsby, de Scott Fitgerald, o El Jugador, de Dostoievski, que al margen de si son obras maestras o no, yo creo que son libros que hay que leer (de la misma manera que hay que ver determinadas películas si te consideras un cinéfilo) y te pasa lo que a mi, que comprobé que antes que yo sólo lo leyó una persona, y eso sucedió en 1995.
Me parece bastante fuerte, la verdad.
El motivo por el que elegí esos libros fue porque muchos de los escritores a los que leo mencionan "El Gran Gatsby" y mencionan a Dostoievski, y necesito leer lo que ellos leyeron, primero por gusto por la lectura, y segundo para comprender mejor lo que escriben. Y me quedo alucinada de que en 12 años NADIE haya cogido un libro de Dostoievski en esta biblioteca. Por el amor de dios, si es que no se trata ya de si el escritor del milenio ni nada parecido.
Bueno, no sé si esto tendrá ya remedio.
En fin, a lo que voy.. soy un poco cotilla, lo confieso. Cuando alguna persona viene a devolver un libro, quiero saber cuál es. Y cuando yo me llevo uno, miro siempre cuánta gente lo ha leído antes que yo. No me alargaré, que hoy estoy algo espesa. La sorpresa viene cuando cojes El Gran Gatsby, de Scott Fitgerald, o El Jugador, de Dostoievski, que al margen de si son obras maestras o no, yo creo que son libros que hay que leer (de la misma manera que hay que ver determinadas películas si te consideras un cinéfilo) y te pasa lo que a mi, que comprobé que antes que yo sólo lo leyó una persona, y eso sucedió en 1995.
Me parece bastante fuerte, la verdad.
El motivo por el que elegí esos libros fue porque muchos de los escritores a los que leo mencionan "El Gran Gatsby" y mencionan a Dostoievski, y necesito leer lo que ellos leyeron, primero por gusto por la lectura, y segundo para comprender mejor lo que escriben. Y me quedo alucinada de que en 12 años NADIE haya cogido un libro de Dostoievski en esta biblioteca. Por el amor de dios, si es que no se trata ya de si el escritor del milenio ni nada parecido.
Bueno, no sé si esto tendrá ya remedio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)