Invitados de honor

martes, 25 de noviembre de 2008

Os presento al juez Ferrín Calamita

la cara del malnacido

En este momento está siendo juzgado por retrasar por 10 meses y de forma maliciosa la adopción de una niña por una mujer lesbiana. Él, en su defensa, arguye que los hijos adoptivos de parejas homosexuales son "cobayas humanas, experimentos, que no se sabe si el día de mañana estarán bien psicológicamente"
Cómo se te queda el cuerpo? Pero aquí teneis más datos, para que todo el mundo sepa que hay personas como este cabronazo ultra radical, de extrema derecha y del opus dei, juzgándonos a los demás.
Su curriculum:
  • Hizo que detuvieran a dos chicas por hacer topless en la playa
  • Denegó la adopción a una pareja de mujeres por ser lesbianas
  • Otorgó la custudia de un niño a su padre maltratador
  • Concedió la custodia a otro padre porque según él la madre había mantenido una relación homosexual
  • Ha comparado en algunas de sus declaraciones a los homosexuales con toxicómanos, sectarios, pederastas...
Menudo prenda, no? Pues como este hijo de puta debe haber más, así que ya sabeis, id a misa y que dios os coja confesados JA

3 comentarios:

Ayrim dijo...

Este caso es para mear y no echar gota...Totalmente increible. Las palabras a la salida del "juez", aplica la ley, y dejate de prejuicios.

Myuu dijo...

¿Soy sincera en lo que pienso? menudo capullo, y lo peor es que hay más gente como él. Pobre gente la que haya caído en sus manos.
Si me lo encuentro por la calle le digo cuatro cosas, aunque me dan ganas de tirarlo por un barranco (U_U)

Eirene dijo...

La labor del juez es extremadamente difícil desde el punto de vista ético, porque a él corresponde decidir sobre la vida de los demás conforme a la Ley. Él deberá juzgar si los hechos y los argumentos ante él presentados son ciertos y válidos, y aplicar las normas existentes conforme a eso. Nunca quise ser juez. Nunca me creí capaz de adoptar esas decisiones, porque tengo un gran respeto por la verdad y la Justicia.
Así que me repugna ver a jueces como este sujeto, que no sólo se atreven a juzgar lo que les incumbe, sino también a pasarse por los cojones lo que la mayoría de la sociedad, mediante el ejercicio democrático ha decidio, imponiendo sus normas en un claro abuso de la autoridad de la que fueron investidos para un fin distinto del que se les atribuyó.
Si ya no recuerda en qué consiste su trabajo, si ya no está de acuerdo con las normas que debe aplicar, que se marche. Que se vaya y deje su plaza a quienes no les tiembla el pulso al defender los auténticos valores de nuestra sociedad.